Usualmente existen dos posiciones totalmente radicales e cuanto a la situación en la Antigua Kenan (Canaán); la posición ultra-sionista, que reclama el derecho de Israel a la soberanía sobre la totalidad de los territorios al oeste del Río Jordán. Esta reclamación exige el desconocimiento de la existencia del pueblo palestino y de su derecho a la soberanía. Muchos pro-sionistas y "judíos" mesiánicos empuñan esta bandera.

La otra posición es la ultra-palestina, que reclama exactamente lo mismo que la anterior: sobreanía de Palestina sobre la totalidad del territorio y el desconocimiento del pueblo israelí y de su derecho a la soberanía. Esta es la posición que más fuerza ha tomado en sectores revolucionarios e izquierdistas que ven a Israel como un títere de los Estados Unidos. Lo diabólico de esta posición es que a la vez que exige la destrucción de Israel, exige al mismo tiempo, y nuevamente, el exterminio de todos los judíos del mundo.

Somos demasiado pocos los que pedimos una tercera alternativa, y es la de la coexistencia con fronteras internacionalmente reconocidas. Somos muy pocos los que queremos ver a Israel y Palestina cohabitando juntas, reconciliadas, en fraternidad y solidaridad mutuas. Por eso se creó en Facebook el grupo PAZ PARA ISRAEL Y PALESTINA, como muestra de que somos también importantes los que consideramos la tecera alternativa.

Pero no crean que esta iniciativa ha sido gratuita; uno paga un alto precio por esta iniciativa.

Por parte de los ultra-sionistas tú eres visto como uno que apoya a los grupos terroristas de Hammas, Hizbolah, Yihad Islámica, Mártires de Al-Aqsa y el actual gobierno iraní que amenaza con una incursión militar para "borrar a Israel de la faz de la tiera". Ahora bien, si tú eres judío eres visto como un traidor de la Patria, incluso corre actualmente la diabólica tendencia de declarar "no-judío" al judío que abogue por Palestina, y se trabaja para presentarte como tal ante todos los círculos rabínicos, religiosos y seculares.

Por la parte pro-palestina, si invocas la paz también para Israel, se te tacha de sionista, de nazi judío, de asesino, de genocida, de fascista. Para este sector todo el que se ponga a favor de Israel es nazi en sí y porque sí. Para los pro-palestinos, todo judío es genocida por naturaleza (ya que en el Medio Oriente no se hace diferencia entre "judío" e "israelí", para ellos ambas cosas son una y la misma).Incluso, en la calle algunas personas me hablan pensando que soy israelí y me preguntan "por qué ustedes son tan malos? por qué hacen con los pobres palestinos lo mismo que Hitler hizo contra ustedes?"... y a veces algunos pro-palestinos me huyen o me gritan "judío nazi!!". Cerca a mi casa, en la Av 1º de Mayo bajando la Carrera Décima, hay un gaffiti (escrito sin duda por gente sin oficio) que dice "liberar a Palestina de la ocupación sionista-imperialista".

Yo me he ganado enemigos por defender a ambos y reclamar a ambos el respeto del uno hacia el otro. Durante años he enviado a la respectivas embajadas en Bogotá cartas llamando al orden a los dos gobiernos e invitándoles a encontrar caminos que permitan la reconciliación y la fratenidad mutuas. Y es que estoy plenamente convencido de que las armas no son la solución. Durante 60 años se ha hecho este ejercicio y los resultados han sido funestos, sin solución alguna. En lugar de mejorar las cosas las empeoraron.

Con la construcción del Muro de Defensa Israel logró neutralizar significativamente las incursiones de los terroristas que entraban a Israel, explotaban bombas y luego regresaban como si nada a su país... pero ha dejado consecuencias peores: por la parte israelí ha aumentado y se ha consolidado la xenofobia, el exagerado nacionalismo ha llegado a los corazones de las personas, un sentimiento peligroso desde todo punto de vista. Y por la parte palestina la miseria en todas sus expresiones ha aumentado y empeorado, generando muchos más fuertes sentimientos de odio y resentimiento contra los israelíes.

El Papa Benedicto XVI tiene la razón cuando dijo el 13 de mayo de 2009 que el Muro de Defensa debe caer al igual que el de Berlín. Juan Pablo II también tenía la razón cuando dijo que Israel y Palestina no necesitan de muros sino de puentes. Este es el sentimiento de los que queremos a Israel y Palestina libres, en paz y solidarias.

La solución bélica debe ser inmediatamente desechada, no sirvió para nada, sólo ha generado muertes, destrucción y más odios. Pero para que se pueda lograr la reconciliación entre Israel y Palestina, las soluciones son claras... difíciles de llevar a cabo, pero a la final son soluciones finales:

DE PARTE DE ISRAEL: Mantener el país en mayoría poblacional judía pero preservando el derecho de las minorías. Separación definitiva Sinagoga - Estado. Proclamación y defensa certera de las libertades proclamadas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Declaración de Independencia de Israel. Control estricto a los jaredím (judíos ultra-ortodoxos) y sus acciones en la vida política y social del país, quitándoles los privilegios político-religiosos de los que hasta hoy gozan en todos los campos de la vida nacional. Renuncia total al crecimiento y promoción de los asentamientos judíos fuera de Israel.

DE PARTE DE PALESTINA: Renuncia a apoyar a Hammas, Hizbollah, Yihad Islámica, Mártires de Al-Aqsa y cualquier otro grupo terrorista que se presente bajo a fachada de partido político, y someterlos a la justicia. Otros sugieren que Gaza sea convertida en un emirato independiente que promueva su auto-sostenimiento mediante el turismo y la promoción de flotas mercantes (crear el Puerto de Gaza como punto comercial vital para Medio Oiente) y el anfitrionismo de inversionistas, a ejemplo de Bahrein, Mónaco y San Marino. No al fundamentalismo islámico, que Palestina sea convertida en República Democrática. Que la Liga Arabe se comprometa a apoyar mediante acciones concretas y constructivas.

El camino a la reconciliación israelo-palestina es duro, espinoso y algunas veces podrán darse retrocesos, pero la insistencia y la presión externa para que ambas partes se sienten a dialogar y lleguen a acuerdos pequeños, que con el tiempo desemboquen a grandes alianzas, logrará que estos dos países, destinados por la gracia de Dios a coexistir juntas y a se ejemplo de perdón, de fraternidad y de solidaridad, alcancen la tan anhelada paz.

Es nuestra responsabilidad promover acciones que lleven a este fin, y no a promover ideologías que polarice más las partes. No seas parte del problema, sé parte de la solución.