Han terminado las actividades de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos en Colombia. Este año el lema de la jornada estuvo tomado de la cita bíblica de Ezequiel 37,17 "estarán unidos en tu mano". Infortunadamente no pude estar presente en las actividades celebradas en la Universidad del Rosario, pero sí estuve presente en la Velada Juvenil celebrada el martes 2 de junio en el Colegio Americano, en el que tuve el honor de dirigir unas palabras a los presentes. Y el miércoles 3 en la tarde, en el evento académico en el ITEPAL (Instituto Teológico y Pastoral Latinoameriocano), en el que estuvieron presentes un pastor metosista y un académico de la Pontificia Universidad Bolivariana diigiendo las ponencias.

En este evento académico mi tristeza fue grande por varias situaciones que se presentaron, pero especialmente por la asistencia: siendo un evento ecuménico prácticamente la asistencia fue católica (la mayoría religiosas y seminaristas), muy pocos laicos y contados los líderes de iglesias presenets (entre ellos monseñor Francisco Duque y tres presbíteros anglicanos; por lo demás todos católicos romanos).

Después de haber seguido las actividades y conversado con el padre Edgar Aristizábal, director de la Oficina de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso de la Conferencia Episcopal de Colombia, quedó claro una cosa que también se socializó con el Rvdo. Dayro Aranzalez de la Iglesia Presbiteriana.

Lo primero fue que, quedó demostrado que durante años, la Semana de Oración por la Unidad delos Cristianos ha permitido a las iglesias acercarse unas a otras de manera fraterna entre los cabezas de igelsias, pero aún no ha trascendido lo suficiente a las bases, que es a donde debe llegar todo este conjunto de esfuerzos ecuménicos.

Quedó de manifiesto que aún el fundamentalismo religioso daña los corazones y que, en la arrogancia teológica de ciertos movimientos religiosos que pretenden presentar el ecumenismo como estrategia satánica o imperislista (nada más alejado de la realidad que eso!), lo que se logra es apartar a las personas unas de otras mediante prejuicios. En Colombia esto no nos conviene porque, como lo dije en la Velada Juvenil (con una pobre asistencia de jóvenes, con humildad hay que reconocerlo!), la violencia interreligiosa se sumaría como un factor de agravamiento del conflicto que tenemos en el país, y lo que debemos buscar no son soluciones mesiánicas sino alternativas de reconciliación, compatir y trabajo conjunto entre todas las confesiones religiosas del país. Que nadie en Colombia se autoproclame poseedor de a Verdad a la vez que señala a todos los demás como errados o endemoniados. Ese tal no quiere la paz del país ni la reconciliación de los colombianos, lo único que busca es satisfacer su enfermiza sed de poder y llenar sus bolsillos con los "diezmos" de sus seguidores.

En segundo lugar quedó de manifiesto que la labor de los cabezas de iglesias a lo largo de estos años ha sido significativa y valiosa, sin el esfuerzo de ellos no se darían estos espacios de encuentro entre las diferentes confesiones religiosas... pero también es cierto que poco a poco, estos cabezas de iglesias van llegando a su meta, y la fragilidad del avance de la vida humana va haciendo su trabajo. Es entonces cuando los jóvenes estamos llamados a empuñar la antorcha de la fraternidad que nuestros padres llevaon durante estos años.

Y la responsabilidad es urgente, ya que el desconocimiento de los jóvenes en materia de ecumenismo hoy es el fundamentalismo religioso de los adultos de mañana. No sólo es necesario que a los jóvenes se nos permita participar de las actividades ecuménicas y liderarlas significativamente... es una urgencia en medio de millones de jóvenes colombianos que son manipulados y esclavizados por las sectas y la propuestas del facilitarismo.

Ojalá para el próximo año, tengamos varias actividades ecuménicas juveniles. Ojalá tengamos en Bogotá y en toda Colombia diversos colectivos juveniles ecuménicos, en los diversos campos: ministerios, músicos, universitarios, deportistas, jóvenes científicos, escolares... querer es poder, sólo falta saber quiénes están interesados y cómo podríamos echar a andar estas iniciativas.