Julio 10, 2009. Palacio de la Paz en Cheonpyeong, Corea. Presidiendo la Plegaria Interreligiosa por la Paz Mundial. De izq. a der: una monja budista, la Dra. Geetha Rajan (India), la Dra. Wahiba Chacker (Turquía), el padre Filotheos Farag (Sudán), el imám Humayun A. Mughal (Japón), un clérigo africano y el rabino Richard Gamboa (Colombia).
Tuve la bendición de viajar a Seúl en julio de 2009 para adelantar mis estudios de Dialogo Interreligioso a través de un seminario de liderazgo internacional ofrecido por una ONG de las Naciones Unidas. Allí no sólo tuve la oportunidad de conversar y cultivar amistades de diversas tradiciones religiosas y naciones, sino que fue la oportunidad para conocer de cerca al pueblo coreano: su identidad, su historia, sus tradiciones, su filosofía y su manera de ver a Dios, al mundo, al ser humano, a las demás personas. Es de admiar cómo una nación que quedó reducida a sólo cenizas durante la invasión japonesa en la II Guerra Mundial y la Guerra de Corea (1950-1951), y por el cual el mundo decía que era imposible que se levantara de nuevo, hoy día es una de las más poderosas super-potencias tecnológicas del mundo.
NO SECUESTREN LA RELIGIÓN
Después de haber participado del seminario y de los conversatorios con delegados de más de 100 países, se llegó a la tajante conclusión de que las religiones ya no pueden seguir siendo instrumentos de conflicto, que si los líderes religiosos de todos los credos pretenden hoy día ser coherentes con su función mediadora entre los divino y lo humano, ya no podrán en lo venidero seguir predicando el terrorismo religioso (que en muchos ámbitos se le ha llamado "fundamentalismo"), que ya no podrán continuar predicando doctrinas que lleven a las personas a discriminar a otras por no compartir el credo propio, que el mundo ya no permitirá más predicadores que convoquen a "guerras santas", así como tampoco se aceptará que se siga secuestrando las religiones en nombre de Dios o de intereses individualistas.
La Asamblea de Seúl es un punto histórico de rectificación de la identidad de las tradiciones religiosas; es interesante cómo todas nuestras confesiones religiosas tienen en común contenidos y valores universales en un 73%, quedando un 27% para determinar la particularidad de cada religión. Por qué entonces no empezamos a trabajar mediante la cooperación interreligiosa utilizando ese 73% que es común a todos?
Los predicadores del terrorismo religioso no tienen más opción que reconocer que se han equivocado y que tienen la oportunidad de reivindicarse con la Humanidad replanteando todas sus estructuras dogmáticas y alineádolas a la búsqueda de la reconciliación con el resto del mundo y el trabajo por la paz, de lo contrario quedarán señalados por la conciencia moral universal como falsos profetas sedientos de sangre inocente.
El reto también es para las grandes estructuras religiosas que se autoproclaman poseedoras absolutas e incuestionables de la Verdad, puesto que al encerrarse en torno a sí mismas han condenado de entrada al resto de la Humanidad que no acepta sus dogmas. Les ha llegado la hora de aceptar que también fuera de sus rígidas murallas Dios se manifiesta amorosamente, y que no podrán seguir caminando solas por el mundo en su sueño narcótico de "fuera de nosotros no hay salvación".
CRISTIANOS: O SE UNEN, O PERDERÁN CREDIBILIDAD ANTE EL MUNDO
Nuevamente las relaciones entre iglesias cristianas y entre las diversas tradiciones religiosas han sido cuestionadas y llamadas al orden para que cumplan con la misión para la cual Dios les ha gestado, pero esta vez tendrán que aprender a trabajar juntas, en cooperación, en fraternidad, aprender a pensar globalizadamente y no feudalistamente como en el pasado.
Un delegado latinoameicano expresba en la Asamblea de Seúl que "todas las estructuras religiosas tienen que revisar sus dogmáticas y sus hermenéuticas y alinearlas a la nueva cultura de cooperación interreligiosa, de lo contrario seguirá siendo señaladas como secuestradoras de la religion". Esto no significa que tengan que renunciar a su identidad, sino que tienen que renunciar a sus pretensiones proselitistas y conflictivas extra-congregacionales, que es lo que tantos conflictos religiosos ha generado, especialmente al interior de las familias, que es innegable hoy día son religiosamente diversas al interior de las mismas.
Otro reto que se planteó suena un poco más osado. Al dialogarse entre los participantes al seminario acerca de las implicaciones de la promoción de los matrimonios interreligiosos, se llegó a la conclusión de que por un lado suena en primera instancia peligroso para la identidad religiosa de la persona... se tiene temor a la generación del sincretismo. No es fácil cuando al interior de las estructuras religiosas se ha enseñado a los fieles a no implicarse afectivamente con personas de otra confesión religiosa. Es más! en el cristianismo la situación es preocupante aún más, porque habiendo un 95% de elementos dogmáticos comunes entre todas las iglesias, al interior de ellas se predica la endogamia congregacional mediante la doctrina de la Prevención de Yugos Desiguales (es decir, que según esta premisa es pecado que un cristiano pentecostal contraiga nupcias con una católica romana porque ella es considerada una idólatra y no una hermana en la fe común).
En el caso cristiano todos los líderes religiosos de todas las demás confesiones: rabinos, imames, chamanes, monjes budistas, ayatolas, otros reverendos y ministros religiosos, tenemos el deber moral de alentar a los cristianos a remediar esas escandalosas separaciones; está demostrado que los cristianos por sí solos no podrán jamás superar esas barreras dogmáticas que los han separado por siglos. Muchos cristianos ya no quieren saber más de "ecumenismo", porque como lo denunció el imám Julián Zapata hace unos días, "el sólo concepto de 'ecumenismo' que en su inicio era una grandiosa herramienta de unificación cristiana, terminó siendo tan prostituída y manipulada por poderes imperialistas religiosos, que hoy día la palabra ya no se puede utilizar". Por eso dije en Corea que es necesario hablarles a los cristianos de la cooperación inter-eclesial. Esto es, la promoción del trabajo conjunto entre los cristianos de todas las iglesias y corrientes para que, en primer lugar se reconozcan unos y otros como hermanos en a fe y no como paganos o idólatras; la negación o decalificación del hermano equivale a destruirlo.
Los cristianos tienen que dejar de acusarse mutuamente y de condenarse mutuamente. Los cristianos ortodoxos, los católicos romanos, los cristianos protestantes de las iglesia históricas, pentecostales y neo-pentecostales y los católicos de los más de 20 ritos orientales.... todos ellos creen en el mismo Dios, tienen el mismo Mesías, tienen la misma Biblia y todos tienen la misma tarea: el anuncio del Evangelio. Se han dedicado por siglos a perseguirse unos contra otros (muchas veces empuñando la espada unos contra otros y matándose unos a otros en nombre de Cristo), y Dios les ha estado llamando desde hace 100 años a que se perdonen, se reconcilien y que se unifiquen y funcionen como una sola persona, porque no pueden seguir predicando cada quien por su lado un Evangelio diferente al del otro. Esa era la tarea matriz del Ecumenismo, pero a cambio han utilizado el Ecumenismo para someterse unos a otros, o para decir con quién sí se dialoga y con quién no. Las consecuencias no han podido ser más desastrosas! por eso muchos cristianos ya no le caminan al Ecumenismo... y aún así todos saben que si no llegan a ser Uno (Juan 17,21), tarde o temprano todos serán destruidos por igual, porque es imposible que una familia permanezca unida mientras los miembros de la misma peleen unos contra otros.
En segundo lugar para que mediante el vínculo de la paz, permanezcan unidos a la vez que sus particularidades son respetadas y valoradas... que en lugar de seguirse acusando de sectas, de apostasía, de herejía y de cismáticos, reconozcan unos y otros que en ellos se cumple lo que dice 1º Corintios 12: "existen diversidad de ministerios y de carismas, pero el Espíritu es uno y el mismo en todos", es decir, que cada congregación cristiana es un ministerio específico, un carisma específico que Dios ha suscitado para atender alguna necesidad específica de los cristianos. En ese momento dejarán de mirarse unos y otros como enemigos, y más bien empezarán a preocuparse unos por otros y a trabajar en conjunto y codo a codo, sin dejar de ser cada quien lo que es como es ante Dios y los hombres.
Pero como dije anteriormente, los cristianos por sí solos no pueden lograr esta meta, necesitan la ayuda de todos. Yo pienso que si todos ayudamos a los cristianos a lograr la cooperación inter-eclesial, entonces lograremos que la cooperación interreligiosa tenga alcances mundiales, y así estaremos ayudando a que la Humanidad camine hacia la paz, con la ayuda de Dios, como una sola familia.

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