Estos días recibí un cable noticioso en el que informa el trabajo de Hizbollah en América Latina, especialmente en Argentina, llamando con la "Propuesta Política-Militar Integrista, fundamentalista Islámica Latinoamericana" a los musulmanes con el fin de organizarse para adelantar campañas de ataque contra la comunidad judía.

La nota agrega además que Hizbollah tiene planeado lograr acuerdos de cooperación con los gobiernos de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua (gobiernos abiertamente antijudíos y anti-israelíes) para destruir toda presencia judía en América Latina.

Literalmente la nota dice "sepan los judíos que nosotros Hezbollah Latino América nos extenderemos por todos los países y pueblos de nuestro continente, que la lucha contra el Islam es también contra nosotros, que Hezbollah Líbano es un enemigo que ustedes tienen en el oriente y Hezbollah América Latina el enemigo vuestro en occidente, así no quedara rincón en esta planeta donde no les combatamos con todas nuestras fuerzas".

A lo largo de mi rabinato he demostrado que, afortunadamente, el musulmán latinoamericano no tiene los candados mentales y espirituales que tienen los del Medio Oriente; especialmente en Colombia tenemos grandes puntos de cohesión y de fraterna convivencia, ya que lo que nos une, además de tener por padre común a Avraham Avinu, es el nuevo paradigma de "reconocernos como miembros de una familia creada por Dios viviendo por el bien de los demás sin importar raza, nacionalidad o religión". Atacar a un judío colombiano implica atacar también a los musulmanes colombianos y a los cristianos colombianos. No les hemos permitido a los extremistas de ni uno ni otro bando traer a nuestro amado País los problemas del otro lado del mundo, los terroristas de la religión no prosperarán y seguiremos trabajando para que así continúe.

Siendo tan grave esta situación que sí puede afectar gravemente la convivencia pacífica entre los Hijos de Avrahám en las naciones donde Hizbollah pretende sembrar su cizaña de odio, es necesario recordar todos los sufrimientos y masacres sufridas en el pasado, en donde se nos negó en reiteradas veces el derecho a la existencia.

América Latina no puede caer en el error de la Europa de la primera mitad del siglo XX, y los judíos tenemos mucho trabajo en ese respecto. De nosotros dependerá que América Latina siga siendo considerada "el Continente de la Esperanza" o por el contrario y por culpa de nuestra indiferencia, se convierta en otro Auschwitz.

Estando de acuerdo hasta aquí llega la pregunta: QUÉ HACER Y CÓMO?

Hasta ahora hay dos propuestas: una es de reacción agresiva, lo que por la experiencia que hemos vivido en Colombia, eso sólo acabaría fortaleciendo al terrorismo religioso; recuerden que yo siempre les he enseñado que "la violencia se fortalece con la violencia misma". La otra posición es la inerte, "no hacer nada", que llevaría al mismo resultado funesto: más muertes, más destrucción, más odios, más rencores.

Mi propuesta es que, para empezar, los judíos terminemos con las discriminaciones internas entre nosotros; aún hay escollos entre ashkenazis y sefardíes, entre jasidím y reformistas, entre religiosos y seculares, entre judíos de nacimiento y conversos. Recuerden que la Gemará en el tratado Yoma nos señala la destrucción de Jerusalén por culpa del odio entre los mismos judíos... sería muy triste repetir la historia.

Por qué convoco a la reconciliación y el perdón absoluto entre nosotros inicialmente para unirnos de manera cohesiva sin importar etnia ni militancia religiosa? porque quienes nos odian buscan justamente vernos enfrentados entre nosotros mismos para destruirnos; un ejército dividido es mucho más fácil de eliminar que uno unido en su diversidad de especialidades militares.

Lo segundo a hacer, desde mi propuesta y pensamiento, es eliminar de nuestros corazones, familias y comunidades la mentalidad de "apartheid" que por décadas he estado presente. En su tiempo fue bueno para evitar que la asimilación destruyera nuestra identidad fundamental, pero el problema es que nosotros no somos los únicos habitantes de América Latina.

Aislarnos del resto de la sociedad ya no nos sirve hoy día, en los albores de la Globalización. Tenemos muchísimo por aportar a América Latina, mucho por hacer: apoyo político, social, educativo, científico, filosófico, trabajo de cooperación interreligiosa, servicio social. Recuerden que toda esfera de la vida humana que los judíos no lideremos para unir a la Humanidad entera como una sola familia bajo Dios, será ocupada por personas con ideales bélicos, llenos de soberbia, avaricia, xenofobia, odio y muerte. Hay que volver a discutir en nuestras sinagogas cómo le vamos a hacer para cumplir con la mitzvá de "ser luz para las naciones".

Dicho de otra manera, hasta los judíos estamos obligados también a salir del armario! ya fue suficiente tantas generaciones de tanto escondernos, huir, procurando sobrevivir. Aún en nuestras sinagogas se escucha a comunitarios decir "es que mis ancestros fueron perseguidos, asesinados, si me muestro correré con la misma suerte"... NO! YA NO MÁS!!

Aquí nos toca como un bobo cuando va por un camino: o se acaba el camino, o se acaba el bobo!! pero como dije, de nosotros dependerá en gran manera si el terrorismo religioso florece en América Latina, o por el contrario seremos nosotros los que lo impidan y protejamos estas bellas tierras sembrando el amor verdadero de Dios en los corazones de más de 400 millones de latinos.

Tú también puedes cambiar la historia si te lo propones! sólo necesitas decidirte y actuar consecuentemente.